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DE LA PIZZA AL SUSHI: DIDI FOOD REVELA CÓMO ESTÁ CAMBIANDO EL APETITO DE MÉXICO

Foto del escritor: Revista Booking
Revista Booking
hace 20 minutos
4 min de lectura

POR: LILIANA HERNÁNDEZ


La tecnología, las nuevas generaciones y la mezcla de culturas están transformando la manera de comer en el país, donde los antojos tradicionales conviven con sabores internacionales y nuevas formas de pedir a domicilio.


¿Qué dice de nosotros lo que elegimos para comer? En México, la respuesta puede estar en una pizza compartida, unos tacos para consentirse o un sushi que combina ingredientes japoneses con el toque picante que tanto gusta al paladar nacional, la gastronomía mexicana continúa evolucionando y ahora también encuentra en las aplicaciones digitales una nueva forma de contar su historia.


Con esta perspectiva, DiDi Food presentó “Archivo: Así sabe Mmméxico”, un estudio desarrollado en colaboración con la agencia de tendencias Trendo que explora los hábitos de consumo, las preferencias gastronómicas y la evolución del servicio de comida a domicilio en el país.


Más que una radiografía de pedidos, el reporte propone una mirada a la relación que los mexicanos mantienen con la comida y a la manera en que la tecnología está transformando esta experiencia cotidiana.



La pizza conquista México y el sushi seduce a los más jóvenes


Aunque los tacos son uno de los grandes símbolos de la identidad gastronómica nacional, los datos del estudio revelan una sorpresa: la pizza es el platillo más solicitado a nivel nacional en DiDi Food, por encima de la comida mexicana y los tacos, y lidera los pedidos en 24 de las 32 entidades del país. Le siguen la comida mexicana, las hamburguesas, el pollo y las alitas, además de los tacos.


El panorama también muestra que cada generación tiene sus propios favoritos. Mientras la pizza mantiene su popularidad entre los consumidores, la Generación Z impulsa el interés por la cocina asiática, con más de 5.5 millones de pedidos de sushi registrados durante 2025. Los Millennials, por su parte, muestran una preferencia por la gastronomía italiana, mientras que la Generación X destaca por su afinidad con la cocina española.


Estas diferencias revelan que comer ya no se limita a satisfacer el hambre: también es una forma de explorar otras culturas, seguir tendencias y encontrar nuevas experiencias sin salir de casa.


Un país que convierte los sabores del mundo en antojos propios


Uno de los aspectos más interesantes del estudio es la capacidad de México para adaptar propuestas internacionales hasta convertirlas en algo familiar, el sushi con aguacate y picante, el birriamen y las pizzas con ingredientes típicos de la cocina mexicana son ejemplos de cómo las influencias extranjeras adquieren una identidad propia cuando se encuentran con el gusto local.



En el norte del país, esta fusión se expresa de distintas maneras. Baja California, Chihuahua y Sonora destacan entre los mercados de sushi de la plataforma, mientras que en Baja California la categoría incorpora ingredientes característicos del Pacífico, en Nuevo León, DiDi Food registró más de 16.8 millones de pedidos durante 2025, convirtiendo al estado en el segundo con mayor volumen de órdenes en la aplicación a nivel nacional.


Sinaloa también aporta su sello creativo con propuestas como la pizza con molletes.

A esta diversidad se suma otro dato llamativo: el estudio sitúa a México con 97 puntos sobre 100 en su indicador de indulgencia alimentaria, una referencia a la relación emocional que las personas establecen con la comida, en la cultura mexicana, los antojitos suelen representar mucho más que un platillo: son una manera de consentirse, compartir y encontrar un momento de disfrute en medio de la rutina.


De los tianguis a las aplicaciones: la comida también evoluciona


La historia gastronómica de México está marcada por siglos de intercambio cultural, desde los tianguis mesoamericanos y los pregoneros que recorrían las calles hasta las fondas, los restaurantes y las plataformas digitales, la forma de conseguir y disfrutar los alimentos ha cambiado junto con la sociedad.


El reporte también apunta a una transformación en los hábitos domésticos: el tiempo dedicado a cocinar pasó de más de 19 horas en 2014 a cerca de 17 horas en 2024, esta evolución coincide con estilos de vida en los que la practicidad adquiere mayor relevancia y pedir comida se integra cada vez más a las actividades diarias.


En este contexto, DiDi Food reporta una red de más de 65 mil restaurantes activos en el país y alrededor de 130 millones de pedidos completados durante 2025, además, más del 65% de los establecimientos que forman parte de la plataforma son pequeñas y medianas empresas, que encuentran en el canal digital una oportunidad para llegar a nuevos clientes y ampliar su alcance.

“La historia que contamos aquí no la estamos escribiendo solos, sino de la mano de millones de personas y miles de negocios”, señaló Patricia Delgadillo, directora de Comunicación de DiDi México, al destacar el papel de las cocinas locales en la manera de comer del país.


Por su parte, Gustavo Prado, director de Trendo, subrayó que el consumidor mexicano no solamente adopta tendencias internacionales, sino que las transforma y las convierte en antojos propios.



El futuro gastronómico también se sirve a domicilio


Con “Archivo: Así sabe Mmméxico”, DiDi Food pone sobre la mesa una conversación que va más allá de las preferencias culinarias: la tecnología está modificando la manera en que descubrimos restaurantes, exploramos sabores y nos relacionamos con la gastronomía.


Las aplicaciones se han convertido en un escaparate para negocios locales y grandes cadenas, mientras que los consumidores encuentran una oferta cada vez más diversa, capaz de reunir recetas tradicionales, propuestas innovadoras y cocinas de distintas partes del mundo en un mismo espacio digital.


En un país donde la comida es sinónimo de identidad, convivencia y apapacho, las tendencias pueden cambiar, pero la creatividad permanece. Y si algo deja claro este estudio es que México no solo disfruta los sabores que llegan de otras latitudes: los transforma, los mezcla y les imprime su propia personalidad.


Porque, al final, entender qué pedimos también es descubrir cómo vivimos, qué nos gusta y de qué manera seguimos reinventando una de las expresiones más entrañables de nuestra cultura: el placer de comer.


 
 
 

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