top of page

En México el fútbol no se mira… se resuelve: el ingenio mexicano como ritual para nunca quedarse fuera

  • Foto del escritor: Revista Booking
    Revista Booking
  • 5 jun
  • 2 min de lectura

POR: LILIANA HERNÁNDEZ


En México, ver un partido rara vez ocurre de manera simple, aquí el fútbol no empieza con el silbatazo, empieza cuando alguien pregunta dónde se va a ver el juego, cuando aparece el primer mensaje en el grupo de WhatsApp, cuando alguien consigue la pantalla, otro lleva la botana y otro más se pone la camiseta “de la suerte” porque jura que funciona.


Y aunque no haya boletos, aunque no alcance para el estadio o aunque el partido termine viéndose desde un aparador en plena calle, siempre sucede lo mismo: los mexicanos encuentran la forma de estar.


Porque si algo distingue al fútbol en este país, no es solamente la pasión, es el ingenio colectivo que aparece alrededor de él, ese que convierte cualquier sala en tribuna, cualquier banqueta en reunión. Cualquier desconocido en compañero de grito. En México, quedarse fuera del fútbol simplemente no parece una opción.


Más que un deporte, el fútbol funciona como un ritual social donde pertenecer es parte esencial de la experiencia. Lo importante no es únicamente el marcador: es compartir el momento, sentirse incluido y formar parte de algo mucho más grande.


La Organización de las Naciones Unidas ha señalado que el deporte fortalece vínculos sociales y ayuda a construir identidad colectiva. Y quizá pocas cosas reflejan tanto esa idea como un partido de fútbol visto en México.


Aquí todo se vuelve comunidad:el “Cielito Lindo”,la superstición,la playera repetida,la cábala antes del partido,la emoción de reunirse aunque nadie sepa realmente cómo terminará el juego.

Y dentro de esos rituales también existe algo que muchas veces pasa desapercibido: la manera en que las personas se preparan para formar parte del grupo.


Porque en México, incluso el cuidado personal tiene un componente social.

La frescura, la imagen y la forma en que alguien se presenta antes de salir a ver un partido también hablan de integración, convivencia y presencia. Son pequeños códigos culturales que ayudan a sentirse parte del momento.


Por eso las marcas que logran conectar con el fútbol en México no son necesariamente las que hablan más fuerte del deporte, sino las que entienden todo lo que ocurre alrededor de él.


Bajo esa lógica surge la reciente colección de edición limitada de Rexona inspirada en la Copa Mundial de la FIFA 2026, una propuesta que toma símbolos reconocibles de la afición mexicana cantos, colores y elementos culturales para convertirlos en objetos que funcionan más como recuerdos emocionales que como simples productos cotidianos.


Porque en México los objetos relacionados con el fútbol rara vez terminan siendo desechables.

Se guardan.Se coleccionan, se convierten en recuerdos físicos de un momento específico,

una lata puede recordar un gol, un diseño puede traer de vuelta una reunión, un símbolo puede revivir la emoción de un Mundial entero.


Y quizá ahí está la verdadera esencia del aficionado mexicano: en esa necesidad de conservar las emociones y extender la experiencia incluso cuando el partido termina.

 
 
 

Comentarios


bottom of page