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Belleza, limpieza y futuro: la industria mexicana que crece mientras se reinventa

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    Revista Booking
  • hace 18 minutos
  • 2 Min. de lectura

POR: LILIANA HERNÁNDEZ


En medio de un entorno económico desafiante, donde las reglas del comercio cambian y el consumidor eleva cada vez más sus expectativas, la industria del cuidado personal y del hogar en México no solo resiste: evoluciona con fuerza. Bajo el liderazgo de la CANIPEC, el sector cerró 2025 con una cifra contundente: más de 470 mil millones de pesos, consolidándose como uno de los motores más dinámicos del país.


Pero detrás de estos números hay algo más profundo que crecimiento: hay transformación. México no solo mantiene su liderazgo como exportador en Latinoamérica, también se posiciona en el lugar 12 a nivel global, demostrando que la industria ha sabido adaptarse incluso en escenarios de alta volatilidad.


El equilibrio entre exportaciones e importaciones refleja esta solidez. Mientras el segmento de cuidado personal generó un superávit de 266 millones de dólares, el de cuidado del hogar superó los 526 millones. Más que cifras, son señales de una industria que ha encontrado cómo competir, innovar y mantenerse relevante en un mercado global cada vez más exigente.


Para Rosa María Sánchez Maldonado, este momento marca un antes y un después: el sector ya no solo habla de crecimiento, sino de responsabilidad. Sostenibilidad, innovación y bienestar se han convertido en pilares estratégicos que guían cada decisión.


Y es que el camino hacia 2026 no está libre de retos. En el terreno internacional, acuerdos como el T-MEC continúan redefiniendo las reglas del juego, obligando a las empresas a replantear sus cadenas de suministro y sus estándares de competencia. Con más del 80% del comercio con Estados Unidos beneficiado por preferencias arancelarias, México mantiene una ventaja clave… pero también una presión constante por evolucionar.


A nivel interno, la entrada en vigor de la Ley de Economía Circular impulsa una nueva forma de producir y consumir. Reducir residuos, reutilizar materiales y extender la vida útil de los productos ya no es opcional: es parte del ADN de una industria que busca alinearse con las exigencias globales.


En paralelo, la tecnología juega un papel protagónico. La inteligencia artificial está redefiniendo la experiencia del consumidor, permitiendo productos más personalizados y decisiones de compra más informadas. Ya no se trata solo de elegir, sino de encontrar exactamente lo que cada persona necesita.


Y ahí es donde entra el factor más decisivo: el consumidor mexicano. Hoy es más analítico, más selectivo y mucho más consciente. El 84% revisa ingredientes y prioriza productos con respaldo científico, mientras que un 79% busca opciones que reflejen su individualidad. La sostenibilidad y la transparencia dejaron de ser diferenciadores para convertirse en requisitos básicos.


Para Carlos Berzunza, este nuevo perfil está reescribiendo las reglas del mercado: las marcas deben ir más allá de lo funcional y conectar con expectativas integrales de bienestar, confianza y propósito.


Así, el panorama hacia 2026 dibuja una industria que, aunque enfrenta desafíos en regulación, comercio y cadena de valor, se mantiene firme y resiliente. Una industria que no solo limpia, cuida o embellece, sino que también construye futuro: generando empleo, impulsando innovación y apostando por un impacto positivo en la vida cotidiana de millones de mexicanos.

 
 
 

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