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Menstruación en México: el miedo a las manchas sigue frenando actividades

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  • hace 6 horas
  • 2 Min. de lectura

POR: LILIANA HERNÁNDEZ


En pleno 2026, la menstruación sigue siendo una barrera silenciosa para millones de personas. En México, una de cada tres mujeres detiene sus actividades durante su periodo por miedo a manchar su ropa, un dato que revela que el impacto del ciclo menstrual va mucho más allá de lo físico.


La cifra, derivada de la Segunda Encuesta de Gestión Menstrual en México impulsada por Essity, UNICEF y Menstruación Digna México, pone sobre la mesa una realidad que sigue atravesada por estigmas, desinformación y barreras cotidianas.


Aunque durante años la conversación se ha centrado en el sangrado o las molestias físicas, especialistas coinciden en que el ciclo menstrual también tiene un impacto importante en el estado emocional. Durante esta fase, los cambios hormonales pueden influir en la energía, la sensibilidad y la forma en que se enfrentan situaciones diarias.


De acuerdo con la psicóloga Andrea Torres, este momento del ciclo puede entenderse como una especie de “termómetro emocional”. Es decir, una etapa en la que el cuerpo no solo procesa cambios físicos, sino también señales internas que invitan a detenerse, descansar o prestar atención al bienestar emocional.


Esta dimensión, muchas veces ignorada, abre la puerta a una conversación más profunda: entender la menstruación como un proceso integral y no como una limitación. Sin embargo, la realidad muestra que factores como el miedo a accidentes visibles siguen condicionando la rutina de muchas personas, afectando su vida escolar, laboral y social.


Ante este panorama, la educación menstrual cobra un papel clave. Hablar abiertamente del tema, comprender cada fase del ciclo y normalizar sus efectos puede contribuir a romper estigmas que han persistido por generaciones.


En paralelo, también han evolucionado las soluciones que buscan acompañar esta etapa con mayor comodidad y seguridad. Marcas como Saba han desarrollado tecnologías enfocadas en brindar protección más eficiente, adaptándose a las necesidades reales de las personas menstruantes y ayudando a reducir preocupaciones como las manchas o la incomodidad.


Pero el cambio no depende solo de productos, sino de una transformación cultural. Visibilizar estos datos es un paso importante para entender que la menstruación no debería ser un motivo para pausar la vida, sino una experiencia que, con información, empatía y herramientas adecuadas, puede vivirse con mayor libertad.


Hoy, más que nunca, el reto está en construir una conversación donde el ciclo menstrual deje de ser un obstáculo y se convierta en una parte comprendida, respetada y acompañada de la vida cotidiana.


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