Lo que no se ve, pero se vive: la generación que le da voz a la menstruación
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- 5 ago
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POR: LILIANA HERNÁNDEZ
Nuevas voces, menos silencios: hablar del ciclo menstrual ya no es un tabú, es una forma de cuidado y empoderamiento.
Hay temas que durante años habitaron en la sombra, aunque forman parte esencial del cuerpo y la vida. La menstruación ha sido uno de ellos. Hoy, una nueva generación alza la voz, rompiendo la cultura del silencio con preguntas, reflexiones y una exigencia clara: hablar de la regla con naturalidad y sin vergüenza.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Menstruación Digna, realizada por Essity y UNICEF, 68 % de las personas en México se siente incómoda al hablar de menstruación con hombres cercanos, y más de la mitad evita hacerlo incluso con amigos. Este dato evidencia un estigma tan cotidiano como profundo, que durante años ha limitado la conversación sobre salud íntima, educación y bienestar.
Pero algo está cambiando.
Las generaciones más jóvenes han dejado de guardar los tampones en las mangas y de pasar las toallas sanitarias en silencio. Hoy, exigen información sin eufemismos, productos pensados en su comodidad real y entornos libres de juicios. Hablar de menstruación ya no es “inapropiado”, es parte de una revolución íntima que tiene tanto de autocuidado como de justicia social.
“Aprender a vivir tu ciclo sin esconderte es un acto de libertad”, asegura Ximena Magaña, Marketing Manager de Saba, marca que ha acompañado esta transformación desde el diseño de productos hasta el impulso de nuevas narrativas.
Saba responde a esta necesidad con líneas como Saba Invisible y UltraInvisible, pensadas para ofrecer protección real sin comprometer la discreción ni el confort. Tecnología absorbente, cubiertas suaves y un diseño que se adapta a los movimientos del cuerpo, permiten que quienes menstrúan puedan continuar su rutina diaria sin fricciones ni interrupciones.
Pero la innovación no basta. El verdadero cambio, como afirman desde la marca, ocurre cuando la tecnología se combina con la educación. Cuando hablar de flujo, cólicos o cambios hormonales no se convierte en una conversación incómoda, sino en una oportunidad para conocerse, cuidarse y acompañarse.
Porque la menstruación no es algo de lo que haya que esconderse. Es algo que se vive. Y ahora, también se nombra.






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