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HASK se reinventa: 80 años después, el haircare pionero cambia de imagen sin perder su esencia

  • Foto del escritor: Revista Booking
    Revista Booking
  • hace 21 horas
  • 2 Min. de lectura

Hay marcas que siguen tendencias… y otras que las entienden antes que todos. Mucho antes de que términos como clean beauty, fórmulas conscientes o haircare personalizado dominaran la conversación, HASK ya apostaba por productos enfocados en ingredientes seleccionados, resultados visibles y cuidado real del cabello.


Ahora, ocho décadas después de su nacimiento, la marca inicia una nueva etapa con el rediseño más importante de su historia: una imagen más moderna, funcional y alineada con la manera en que hoy las personas entienden la belleza y el autocuidado.


Pero este cambio no se trata solo de estética. Se trata de evolución.

Fundada en 1946, HASK fue una de las primeras marcas en desarrollar tratamientos capilares de acción inmediata cuando el cuidado del cabello todavía se limitaba a rutinas básicas. Con el tiempo, sus fórmulas encontraron espacio tanto en salones profesionales como en la vida diaria de millones de personas que buscaban productos efectivos sin ingredientes agresivos.


Hoy, esa misma filosofía regresa con una identidad visual completamente renovada.

La transformación es evidente desde el primer vistazo. Atrás quedaron los empaques tradicionales para dar paso a un diseño mucho más intuitivo, limpio y visualmente atractivo. El color se convierte en protagonista y funciona como una guía rápida para identificar cada necesidad capilar: rosa para suavidad, azul para reparación, verde para equilibrio, lila para volumen.


La idea es simple: hacer que elegir el producto correcto sea tan fácil como mirar el envase.

En un momento donde los consumidores buscan soluciones rápidas y claras, HASK simplifica también su lenguaje. Palabras como Smooth, Repair, Hydrate o Thicken aparecen de manera directa al frente de cada presentación, priorizando funcionalidad sin perder estética.


Además del rediseño visual, la marca incorpora mejoras alineadas con las nuevas exigencias del mercado: envases con mayor contenido, uso de plástico reciclado y tipografías más visibles para facilitar la experiencia de compra.


Sin embargo, hay algo que permanece intacto: las fórmulas.

HASK mantiene sus productos libres de sulfatos y siliconas, aptos para cabello teñido y con certificación cruelty free, además de seguir estándares internacionales de seguridad e ingredientes. Porque aunque el empaque cambie, la esencia de la marca continúa enfocada en ofrecer cuidado capilar efectivo y accesible.


El relanzamiento también refleja cómo el cuidado del cabello ha evolucionado en los últimos años. Hoy el haircare ya no se percibe únicamente como una rutina estética, sino como parte del bienestar personal y la identidad. Conceptos inspirados en skincare, hidratación profunda, control del frizz y definición natural de textura se han vuelto protagonistas dentro de las nuevas necesidades del consumidor.


Y justo ahí es donde HASK busca mantenerse relevante: en el punto donde funcionalidad, diseño y conciencia conviven en un mismo producto.


Más que un cambio de imagen, esta nueva etapa confirma algo que la marca lleva haciendo desde hace décadas: adelantarse un poco al futuro del cuidado capilar… antes de que todos los demás lleguen ahí.

 
 
 

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