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Conoce los tratamientos mínimamente invasivos que definen la temporada navideña

  • Foto del escritor: Revista Booking
    Revista Booking
  • 15 dic 2025
  • 3 Min. de lectura

En la magia de esta época del año, muchas personas buscan un gesto sutil para cuidar y

revitalizar su piel. Un detalle apenas perceptible, pero suficiente para sentir que el rostro se reencuentra con su armonía natural, sin perder su esencia.


En este contexto, los tratamientos mínimamente invasivos de medicina estética se han convertido en aliados delicados, respetuosos y con resultados sutiles, porque la verdadera belleza reside en la

naturalidad.


La aproximación y abordaje del Dr. Bernardo Goldzweig Hans, director médico de Clínica

BGH Medicina Estética, combina técnica precisa, profunda sensibilidad y una filosofía

clara: la belleza no se fabrica, se revela.


Para la temporada navideña y de fin de año, el Dr. Goldzweig comparte los tratamientos

mínimamente invasivos que los pacientes buscan con mayor frecuencia, no por moda,

sino por coherencia con un deseo creciente: verse luminosos y rejuvenecidos sin dejar de

parecer ellos mismos.


Cada uno responde a un anhelo profundo: cuidar, regenerar, embellecer sin alterar la

propia identidad:


  • Hydrafacial: un respiro profundo para la piel.


El HydraFacial es, para muchos, el punto de partida. Un tratamiento que limpia, exfolia y

nutre con sueros potentes, devolviendo frescura inmediata sin alterar la esencia de la piel.

“Es uno de mis rituales favoritos para diciembre”, comenta el Dr. Goldzweig. “La piel llega

cansada: frío, estrés, reuniones… HydraFacial la despierta con suavidad, como si quitara

un velo invisible. Es un tratamiento que respira contigo”. Aporta luminosidad instantánea,

mejora textura, minimiza poros y deja el rostro listo para cualquier evento sin tiempo de

recuperación.


  • Toxina botulínica: la suavidad de tus expresiones.


La toxina botulínica sigue siendo uno de los tratamientos más solicitados, pero bajo una

mirada moderna: menos rigidez, más naturalidad. “La clave es la precisión”, explica. “No

busca borrar expresiones, sino relajar la tensión muscular que se queda atrapada en

ciertas líneas. Cuando se aplica con estrategia y delicadeza, devuelve serenidad sin

comprometer la espontaneidad del rostro”. Es ideal para suavizar líneas en frente,

entrecejo y ojos, especialmente en esta temporada de reencuentros, sonrisas y

fotografías con los seres queridos.


  • Bioestimuladores: encender el colágeno dormido.


Los bioestimuladores han ganado un lugar privilegiado entre quienes desean mejoras

graduales y profundas en su piel. Sustancias como el ácido poliláctico de Sculptra ayudan

a estimular la producción interna de colágeno, restaurando firmeza y densidad con un

proceso que evoluciona naturalmente con el paso del tiempo. “Son tratamientos

pacientes”, reflexiona Goldzweig. “Requieren tiempo, pero ese tiempo se siente sabio. Es

como plantar algo que sabes que florecerá con discreción. La piel recupera su estructura

desde adentro haciendo lo que ya sabe hacer, sin atajos”. Durante diciembre, muchos

optan por iniciarlos para recibir el nuevo año con una base renovada.


  • Abordajes híbridos: cuando la personalización se convierte en arte.


Más allá de cualquier técnica aislada, el Dr. Goldzweig ha desarrollado abordajes híbridos

que combinan distintas herramientas según las necesidades únicas de cada rostro. “No

existen dos caras iguales, ni dos historias iguales. La mezcla correcta permite armonizar

sin imponer patrones. Cuando se trabaja con respeto, el resultado se siente propio, no

fabricado”. Estos tratamientos integrales permiten ajustes sutiles antes de las fiestas,

logrando rostros descansados, contornos mejor definidos y una sensación de equilibrio

general.


De acuerdo con el Dr. BGH, la medicina estética en diciembre no significa únicamente

prepararse para un efecto fotográfico, sino para un ritual personal más íntimo. “El final del

año nos invita a mirarnos con honestidad.


A veces el cuerpo pide un gesto de cuidado, algo que marque un antes y un después, pero desde adentro. La verdadera misión es acompañar ese proceso con ciencia, sensibilidad y arte para que cada persona llegue a las celebraciones brillando con su luz propia, sin transformaciones radicales”, concluye.

 
 
 

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