PINOCHO: EL LADO OSCURO LLEGA AL CINE

POR. LILIANA HERNÁNDEZ
Para ser real… alguien debe morir”
La inocente marioneta que todos conocemos cambia las historias infantiles por el terror en una nueva versión que lleva a Pinocho a un territorio mucho más sangriento.
Pinocho está a punto de dejar atrás el mundo de los cuentos infantiles para entrar en una pesadilla donde convertirse en un niño de verdad tiene un precio mucho más aterrador.
“Pinocho: El lado oscuro” llega a los cines el 1 de octubre con una reinterpretación de la historia clásica de Carlo Collodi, transformando a la entrañable marioneta en el protagonista de una historia de terror, violencia y obsesión.
La cinta forma parte del Twisted Childhood Universe, conocido por convertir personajes asociados con la infancia en versiones oscuras y perturbadoras, en esta ocasión, el director Rhys Frake-Waterfield, responsable de llevar anteriormente a Winnie the Pooh al terreno del horror, toma uno de los personajes más reconocibles de la literatura infantil y lo coloca en un escenario donde la inocencia se convierte en una amenaza.
DE MARIONETA A PESADILLA
La historia comienza con James, un joven que atraviesa un momento de duelo y queda bajo el cuidado de su abuelo, Geppetto. Como una forma de acompañarlo, Geppetto le presenta a una extraña marioneta de madera llamada Pinocho, que no solamente puede moverse y hablar, sino que pronto comenzará a desarrollar una particular visión del mundo.
James termina llevando a Pinocho fuera de casa y, al enfrentarse con situaciones de violencia y personas que considera dañinas, la marioneta comienza a interpretar de una manera literal la idea de eliminar aquello que considera “malo”, el resultado es una escalada de violencia que convierte su deseo de convertirse en un niño real en una misión cada vez más siniestra.
Y aquí aparece uno de los elementos más llamativos de esta versión: Pepito Grillo tampoco será exactamente el consejero amable que recordamos, el personaje cuenta con la voz de Robert Englund, actor convertido en referente del cine de terror gracias a su interpretación de Freddy Krueger en A Nightmare on Elm Street. En esta historia, su Cricket funciona como una influencia inquietante para Pinocho.
UN CUENTO CON OTRA CARA
La nueva película no solamente cambia el tono de Pinocho; también juega con algunos de los conceptos fundamentales de la historia original. La búsqueda por convertirse en un niño de verdad permanece, pero ahora está atravesada por una pregunta mucho más oscura: ¿qué estaría dispuesto a hacer alguien para sentirse humano?
En esta versión, Pinocho observa el mundo desde una perspectiva ingenua y literalmente interpreta las ideas que recibe, esa característica se convierte en el motor de la historia, pues aquello que para un ser humano puede ser una expresión o un deseo, para él puede convertirse en una orden.
La producción apostó además por construir físicamente al personaje, de acuerdo con información de producción disponible sobre la cinta, Pinocho fue realizado como un animatrónico práctico, una decisión que buscó darle una presencia más tangible frente a la cámara y reforzar su apariencia de marioneta real.
UN UNIVERSO DONDE LOS CUENTOS DE INFANCIA SE VUELVEN PESADILLAS
“Pinocho: El lado oscuro” ocupa un lugar particular dentro del Twisted Childhood Universe, un proyecto cinematográfico que parte de personajes y relatos reconocibles de la cultura infantil para reinterpretarlos desde el horror. La película se suma a una línea que ha explorado previamente versiones perturbadoras de personajes como Winnie the Pooh y Peter Pan.
El elenco reúne a Richard Brake como Geppetto, Cameron Bell como James, Jessica Balmer como Mia y Jude Evan Lloyd como Pinocho, además de Robert Englund como la voz de Cricket. La dirección y el guion corren a cargo de Rhys Frake-Waterfield.
Con una duración cercana a los 80 minutos y clasificación para público adulto en algunos mercados por su contenido de violencia sangrienta, lenguaje y elementos de horror, la película se aleja por completo de la imagen familiar que tradicionalmente acompaña al personaje.
El resultado es una propuesta que toma una historia conocida por varias generaciones y la coloca frente a un espejo mucho más oscuro. Aquí no hay una simple búsqueda por convertirse en un niño: hay una marioneta que intenta comprender qué significa ser bueno, mientras alguien más le enseña que la manera de acabar con el mal puede ser mucho más terrible que el propio mal.
El 1 de octubre, Pinocho deja los hilos de la fantasía para entrar directamente al territorio del horror. Y esta vez, quizá convenga pensarlo dos veces antes de pedir un deseo.



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