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REGRESO A CLASES: EL SECRETO DE UNA LONCHERA SALUDABLE ESTÁ EN EL EQUILIBRIO

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Revista Booking
hace 5 minutos
3 min de lectura

POR: LILIANA HERNÁNDEZ


Frutas, verduras, hidratación y opciones prácticas pueden transformar el lunch escolar en una oportunidad para fomentar mejores hábitos alimenticios desde la infancia.


Preparar la lonchera cada mañana puede convertirse en todo un reto para las familias: encontrar alimentos que les gusten a los pequeños, sean fáciles de transportar y, al mismo tiempo, aporten variedad a su alimentación, sin embargo, lograr un lunch equilibrado no requiere recetas complicadas ni pasar horas en la cocina, sino combinar diferentes grupos de alimentos y hacer de la hora del recreo un momento para descubrir nuevos sabores.


Las cifras muestran que todavía hay oportunidades para mejorar los hábitos alimenticios de la infancia en México, de acuerdo con datos de la ENSANUT 2020-2023, únicamente el 45% de los escolares cumple con la recomendación de consumo de frutas; menos del 30% alcanza la de verduras y apenas el 1.4% cumple con la recomendación de leguminosas.


Estos datos ponen sobre la mesa la importancia de prestar atención a lo que niñas y niños llevan en su mochila, desde esta perspectiva, la lonchera puede convertirse en una aliada para complementar la alimentación diaria y acercar a los pequeños a una mayor diversidad de alimentos, sin perder de vista sus gustos y las necesidades de cada familia.



Tres claves para armar un lunch práctico y variado


1. Más colores, sabores y variedad en cada lonchera


Las frutas y verduras son grandes aliadas para diversificar el lunch escolar. Manzana en rebanadas, mandarina, pepino, zanahoria o pequeñas porciones de otras frutas y vegetales pueden ayudar a incorporar diferentes sabores y texturas. También es posible incluir opciones como un sándwich con proteína, queso o leguminosas, de acuerdo con las preferencias y necesidades de cada niño.


Involucrar a los pequeños en la elección de algunos ingredientes puede hacer que se interesen más por probar alimentos nuevos. La clave está en ofrecer variedad de manera constante, sin convertir la comida en una obligación.


2. La hidratación también va en la mochila


Entre clases, juegos y actividades físicas, mantenerse hidratados es fundamental. Por ello, el agua simple debe ser la bebida principal durante la jornada escolar, acompañada de un recipiente que los niños puedan utilizar fácilmente.


De acuerdo con la información compartida por Danone, más del 94% de la población mexicana de los distintos grupos de edad consumió bebidas endulzadas, según la ENSANUT Continua 2020-2024. Este panorama refuerza la importancia de fomentar el consumo de agua natural desde edades tempranas y convertirlo en un hábito cotidiano.


3. Elegir complementos que faciliten la rutina


La practicidad también cuenta. Además de frutas, verduras y alimentos que aporten proteína, existen productos que pueden incorporarse como complementos dentro de una alimentación variada, siempre considerando la edad, las necesidades nutricionales y las porciones adecuadas.



Entre las alternativas mencionadas por Danone se encuentran las gelatinas Dany, con una versión sin sellos de advertencia; Bonafont Kids, una bebida saborizada sin azúcar en opciones como manzana, limón y uva, y Danonino Griego, disponible en formato pouch y pote, que aporta proteína, calcio y vitamina D. Estas opciones pueden formar parte de la planeación del lunch, sin sustituir el agua simple ni desplazar alimentos como las frutas, las verduras y las fuentes de proteína.


El mejor lunch no tiene que ser el más complicado


Más allá de seguir una lista estricta de alimentos, construir una lonchera saludable implica encontrar un equilibrio que funcione para cada familia. Organizar los ingredientes desde la noche anterior, variar las combinaciones durante la semana y considerar los gustos de los niños son pequeños cambios que pueden hacer más sencilla la rutina.


El regreso a clases también representa una oportunidad para reforzar hábitos que acompañen a niñas y niños durante su crecimiento. Una lonchera bien planeada no necesita ser perfecta todos los días: basta con procurar variedad, cuidar la hidratación y ofrecer alimentos que complementen sus necesidades.


Porque el lunch escolar es mucho más que una pausa entre clases; es una oportunidad cotidiana para aprender a disfrutar los alimentos y construir, poco a poco, hábitos que puedan acompañarlos durante toda la vida.


 
 
 

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