El duelo en los niños y adolescentes, un proceso doloroso que requiere apoyo social


POR: ANA ROMERO


Uno de los sectores sociales más afectados por los decesos que ha provocado el virus SARS-CoV2 es el infantil, que ante la pérdida de uno o ambos padres enfrenta una crisis emocional de alto impacto que a futuro repercutirá en su desarrollo, por lo que es prioritario que las autoridades implementen políticas públicas enfocadas en el cuidado a su salud mental, además de las referentes a educación y apoyo económico.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia dio a conocer que la pandemia ha dejado en la orfandad a 131 mil 325 niñas, niños y adolescentes en México, cifra que tristemente puede aumentar. Este dato coloca al país en el número 21 a nivel mundial, de los países con un número mayor de menores que han perdido a sus cuidadores primarios.

De acuerdo con la Dra. Graciella Cámara, integrante de Voz Pro Salud Mental CDMX (VPSM), el duelo es un proceso emocional que se da de manera natural ante la pérdida de algo muy importante para la persona que lo sufre, puede ser el trabajo, el matrimonio, la casa, la pérdida de alguna capacidad física, pero que se relaciona frecuentemente con la muerte de un ser querido.

El concepto “duelo” ha sido estudiado e investigado desde hace siglos; no obstante, la psiquiatra Elisabeth Kübler Ross (1926-2004), pionera en los estudios sobre la muerte cercana, planteó las siguientes etapas del duelo:

  1. Fase de negación. Negarse a sí mismo o al entorno de que ha ocurrido la pérdida.

  2. Fase de enfado, indiferencia o ira: Estado de descontento por no poder evitar la pérdida que sucede. Se buscan razones causales y culpabilidad.

  3. Fase de negociación. Negociar consigo mismo o con el entorno, entendiendo los pros y contras de la pérdida. Se intenta buscar una solución a la pérdida a pesar de conocerse la imposibilidad de que suceda.

  4. Fase de dolor emocional (o depresión). Se experimenta tristeza por la pérdida. Pueden llegar a suceder episodios depresivos que deberían ceder con el tiempo.

  5. Fase de aceptación. Se asume que la pérdida es inevitable. Supone un cambio de visión de la situación sin la pérdida; siempre teniendo en cuenta que no es lo mismo aceptar que olvidar.

Voz Pro Salud Mental subraya que estas etapas no necesariamente se dan en este orden, debido a que se pueden registrar regresiones cíclicas. “Cuando aparentemente estamos en la fase de aceptación es posible regresar a cualquiera de las etapas anteriores. Es un proceso personal, al que no todos los individuos reaccionan igual”, agrega la Dra. Graciella Cámara.

A continuación, algunas determinantes que influyen en la conformación del duelo:

· Tipo de relación afectiva con el fallecido

· Duración de la enfermedad mortal y la agonía, en caso de existir

· Grado de dependencia

· Género del sobreviviente

· Apoyo social, redes sociales

· Ideas religiosas, filosóficas o espirituales

· Presencia o no de otras experiencias de duelo

· Profesión del que sufrió la pérdida, es particularmente más difícil para el personal de salud

Sin embargo, en el actual contexto, al perder a un ser querido por causa de Covid, el proceso es más complicado, porque el ritual de despedida ha sido imposibilitado, no hay funerales ni despedidas religiosas. “Estos rituales nos ayudan en el proceso del duelo, los abrazos, los eventos religiosos. El no poder estar con nuestro muerto, reduciéndolos a la entrega solo de cenizas, hacen este proceso más difícil, si para los adultos es complicado, para los menores es aún más”, comenta Graciella Cámara.

Pero, cuando la persona no puede superar sus sentimientos, es necesario recurrir a la ayuda de un profesional en salud mental.

Voz Pro Salud Mental CDMX ofrece grupos de apoyo y cursos de psico-educación a familiares y pacientes. Para mayores informes, puedes contactarnos al teléfono (55) 1997 5040

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