Mujeres luchan contra la caza furtiva de elefantes

Estreno: 19 de septiembre a las 21:00 horas

Por: National Geographic

Por: Liliana Hernández

Foto: Cortesía


La lucha de las mujeres no solo es contra la igualdad de género o el defender sus valores, sino también por la caza de los animales, particularmente de los elefantes.


National Geographic a través de su particular cercanía con el medio ambiente, presenta la historia de Akashinga, que retrata un cuerpo de seguridad integrado por mujeres víctimas de violencia doméstica, en situación de pobreza y madres solteras. Su misión es proteger una de las poblaciones más grandes de elefantes en Zimbabue, África.


Producido por James Cameron, el documental promueve mejoras en el cuidado de la salud, el desarrollo de habilidades, una reducción de la deserción escolar, la prevención de delitos sexuales, un aumento de la expectativa de vida, y descenso de los índices de pobreza. Además, impulsa la sustentabilidad de las comunidades mediante el empleo, la educación y el entrenamiento de sus miembros.


El cuerpo de seguridad Akashinga -que significa “Las valientes” y fue creado en 2017 por la Fundación Internacional contra la Caza Furtiva (IAPF en inglés)- está integrado por mujeres víctimas de violencia doméstica, en situación de pobreza y madres solteras, que encontraron en este grupo una innovadora manera de empoderarse, transformar sus vidas y conectar con las comunidades locales para combatir los delitos hacia la vida silvestre. Si bien se trata de un grupo armado, formado en entrenamiento militar, su objetivo principal es que la comunidad entienda los beneficios económicos de proteger las especies animales, sin tener que llegar a la violencia.


Damien Mander, fundador de IAPF y ex soldado de fuerzas especiales dedicado desde hace una década al entrenamiento de guardabosques en Zimbabue, asegura que su experiencia al frente  de la lucha contra la caza furtiva en África le enseñó que la comunidad cumple un rol clave: “La gente local tiene un interés especial por su lugar de origen, su hogar. Los extranjeros, no”, asegura. Además, en el proceso de reclutamiento de integrantes para Akashinga, supo que las mujeres estaban mejor preparadas para la tarea. No sólo comprobó que eran menos propensas a aceptar sobornos de cazadores furtivos, sino que descubrió que eran más hábiles para desarmar situaciones potencialmente violentas. “Las mujeres pueden cambiarlo todo”, concluye.

Hasta la fecha, este modelo de conservacionismo femenino y liderado por la comunidad lleva más de 200 integrantes desplegadas en más de 186000 hectáreas de reserva. Según cifras de la IAPF, a través del proyecto Akashinga la caza furtiva se ha reducido en un 80% y la vida silvestre ha crecido en un 350%.