El fin de un imperio llega a Europa Europa

22 de enero a las 19:00 horas

Europa Europa

Por: Liliana Hernández

Foto: Cortesía


La historia del siglo xx regresa a la pantalla con sucesos únicos que seguramente no conocías, y es que siempre lo hemos dicho, la historia se cuenta mejor a través de series e historias que quedan un poco fuera de lo que nos dicen los libros o lo que nos enseñan en la escuela. No te puedes perder “El último virrey de la India”.


El matrimonio real de Louis y Edwina Mountbatten, interpretados por los reconocidos Hugh Bonnevilley Gillian Anderson, quienes tienen el encargo de devolver de forma pacífica el poder a Delhi después de 300 años de colonización británica y se enfrentarán a violentas disputas.


Un file de la directora británica de origen indio Gurinder Chadha que describe en una gran novela histórica la salida de los británicos de la India, la división del país y la creación de Pakistán, como solución a los enfrentamientos entre hindúes, musulmanes y sijs. Sin duda, la figura de Lord Mountbatten, es uno de los atractivos de la película.


En 1947, Lord Mountbatten asume el puesto de último virrey de la India, con el mandato de transferir la soberanía a su pueblo. En su residencia viven arriba los gobernantes británicos, mientras 500 criados hindúes, musulmanes y sijs viven abajo.


Ese palacio era también el asiento del gobierno británico en Delhi, una construcción de proporciones insólitas con sus 340 recámaras y los más de 500 sirvientes que necesitaba para mantenerse. Ese año, pueblo y servidumbre por igual, se preparan para recibir con honores a Mountbatten, último virrey de la India.


El film se destaca por la magnífica producción, los deslumbrantes escenarios y vestuario, y el gran trabajo del excelente reparto. Es de lejos la película más ambiciosa de su filmografía, Gurinder Chadha quién acierta con el tono didáctico en la narración de los hechos, facilitando que hasta el menos informado en la materia entienda perfectamente lo que sucedió en aquel complejo 1947 y dejando que sea el propio espectador el que juzgue las acciones de los implicados.