Por: Osvaldo Mendoza

Foto: Cortesía


De acuerdo con National Geographic, hace más de dos siglos, Nicolas Appert, confitero francés, ideó un sistema para conservar por más tiempo los alimentos, el cual consistía en cerrar de manera hermética un frasco de cristal para después hervirlo, con la finalidad de eliminar los microorganismos y preservar así el sabor y calidad de los alimentos.

Sin embargo, sería hasta 1810 cuando la hojalata reemplazaría al cristal, ya que no solo es un material altamente resistente, sino que también es ligero y duradero. La suma de estas características hace que la lata conservé su uso hasta nuestros días.

¿Sabías que en 1937 La Costeña® comenzó a fabricar sus propias latas?, Este fue un hito para la compañía y la posicionó como un referente de innovación, ya que, a la fecha logran producir más de 1 millón de latas biodegradables al día (en temporada alta) con una merma de apenas el 1%. Asimismo, siempre conscientes de las necesidades de los consumidores, fue la primera marca en incluir el famoso “abre fácil” en todos sus empaques.

La lata representa, para una de las empresas de conservas con más prestigio en México, un aliado para lograr estar presente en las mesas de las familias mexicanas por más de 97 años. Esto por su facilidad para transportarse y contar con alimentos de temporada todo el año, así como la garantía para conservar el sabor de los alimentos por largos períodos. Además, cada lata en su interior cuenta con un recubrimiento plástico para evitar cualquier contacto entre el producto y el metal, por si la lata llegará a abollarse.

El proceso de enlatado de La Costeña® lo realizan en la planta de Ecatepec. ¿Te has imaginado cómo es el proceso? Para la línea de frijoles enlatados, por ejemplo, es necesario primero pasar la semilla del frijol por un lavado en seco para eliminar cualquier elemento externo como piedras, ramas y polvo; posteriormente pasa a una limpieza en húmedo en donde se eliminan las piedras que aún pudieran existir; después, el frijol se coloca en las latas junto con los vegetales y el caldo. La lata se cierra y pasa por un proceso térmico de esterilización con el que se asegura la inocuidad del producto. Una vez realizado este paso las latas se etiquetan, codifican, encharolan y distribuyen, ¡están listas para su consumo!

#LaCosteñaPorSabor