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Más allá del periodo: Ciclo M impulsa una conversación urgente sobre salud, educación y derechos en México

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    Revista Booking
  • 10 jun
  • 3 min de lectura

POR: LILIANA HERNÁNDEZ


La tercera edición del festival reunió a cientos de personas para romper tabúes y visibilizar una realidad que aún enfrenta desinformación, estigmas y desigualdad.


Hablar de menstruación debería ser tan natural como hablar de cualquier otro proceso biológico. Sin embargo, en México persisten mitos, silencios y vacíos de información que impactan directamente la salud, la educación y la calidad de vida de millones de personas.


Frente a este panorama, la tercera edición del Festival Ciclo M se consolidó como un espacio de reflexión, aprendizaje y transformación social que busca cambiar la manera en que el país entiende el ciclo menstrual.


Realizado en Parque Aztlán en el marco del Día de la Higiene Menstrual, el encuentro reunió a familias, infancias, adolescentes, especialistas, organizaciones civiles y representantes de instituciones comprometidas con una causa que va mucho más allá del acceso a productos de gestión menstrual: garantizar información, dignidad y derechos.


La relevancia de esta conversación queda reflejada en una cifra contundente. De acuerdo con la Segunda Encuesta Nacional de Gestión Menstrual, desarrollada por Essity, UNICEF y Menstruación Digna México, el 75 por ciento de las personas menstruantes desconoce que el ciclo menstrual está conformado por cuatro fases. Además, el 66 por ciento reportó haber tenido poco o ningún acceso a información cuando vivió su primera menstruación.


Estos datos evidencian que la educación menstrual sigue siendo una asignatura pendiente en el país, pese a los avances logrados en los últimos años. Bajo esa premisa nació una nueva edición de Ciclo M, un festival que apuesta por la educación desde la empatía, el conocimiento científico y la participación colectiva.


Durante la jornada, los asistentes pudieron participar en más de una decena de talleres, charlas y actividades diseñadas para comprender el ciclo menstrual desde distintas perspectivas.

Lejos de los formatos tradicionales, la programación incluyó dinámicas creativas como elaboración de fanzines, diarios de autoconocimiento, sesiones de yoga, loterías temáticas y espacios de diálogo que permitieron abordar temas como la menarquía, las juventudes, la salud menstrual y el papel que juegan las masculinidades en la construcción de entornos más informados y respetuosos.


La iniciativa también puso sobre la mesa una problemática que afecta directamente el desarrollo educativo de miles de niñas y adolescentes. La falta de acceso a productos menstruales, infraestructura adecuada y ambientes escolares libres de discriminación continúa generando ausencias escolares y limitando oportunidades de aprendizaje.


Por ello, los organizadores insistieron en que la menstruación debe entenderse como una conversación que involucra a toda la sociedad y no únicamente a quienes la experimentan de manera directa.


Uno de los momentos más emotivos del festival fue la premiación del concurso “Mi visión sobre el ciclo menstrual”, en el que estudiantes de primaria y secundaria plasmaron a través de dibujos sus percepciones, inquietudes y aprendizajes sobre este proceso natural. Las obras demostraron cómo las nuevas generaciones están comenzando a construir una relación más abierta, informada y libre de prejuicios con la menstruación.


Con una asistencia superior a las 300 personas, Ciclo M 2026 confirmó que existe un interés creciente por generar espacios donde la educación menstrual se aborde desde una perspectiva integral, inclusiva y basada en evidencia.


Más que un festival, Ciclo M se ha convertido en un movimiento que busca transformar narrativas profundamente arraigadas, porque garantizar una gestión menstrual digna no significa únicamente contar con productos adecuados; también implica acceso a información confiable, entornos seguros, educación de calidad y una sociedad capaz de hablar del tema sin vergüenza ni estigmas.


En un país donde aún persisten importantes brechas de conocimiento, iniciativas como esta recuerdan que la menstruación no debe seguir siendo un tema oculto. Debe ser reconocida como lo que es: una cuestión de salud, educación, igualdad y derechos humanos.

 
 
 

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