El helado europeo, todo un espectro de exquisito sabor


POR: OSVALDO MENDOZA

FOTO: CORTESÍA


Uno de los mejores recuerdos de la infancia es, sin duda, disfrutar de un delicioso helado un domingo por la tarde.


Este exquisito postre de refrescante nostalgia es perfecto para revivir viejos sabores o explorar nuevas combinaciones. Si eres un amante de los postres, un exquisito gelato o un refrescante sorbete son dos básicos que no debes dejar de probar durante tu próximo paseo por Europa. Mientras tanto, practica en donde sea que te encuentres y conviértete en catador de este delicioso postre que ha deleitado los paladares por generaciones.


Pistache, chocolate, fresa, naranja, sandía e incluso whiskey irlandés son algunos de los sabores por los que el helado europeo es visto como un verdadero manjar. Sus particulares texturas y sabores son posibles gracias al uso de frutas, leche y crema de la más alta calidad. Estos ingredientes, provenientes de todos los rincones de la UE, son el verdadero secreto que nos transporta a un continente entero en cada bocado.

Maravilla de sabores a base de leche

Todo experto heladero y amante de esta gélida delicia sabe que la calidad lo es todo. Los ingredientes son de vital importancia para potenciar el sabor de cualquier platillo o postre. El helado europeo lo logra a la perfección al usar los mejores ingredientes locales.


Todo buen helado usa leche o crema como ingredientes base, productos lácteos que en la UE siguen estrictas normas de seguridad, incluida la trazabilidad de la granja a la mesa, la correcta refrigeración y altos estándares que monitorean la presencia de hormonas o cualquier residuo químico. La producción sostenible de leche y crema en Europa toma en cuenta el bienestar de los animales para garantizar un producto de consumo seguro y delicioso.

El favorito del verano

Los frutos europeos son ideales para disfrutar saludablemente gracias a sus métodos sostenibles de producción y estándares de sanidad vegetal que los hacen seguros sin perder su delicioso sabor. Los sorbetes son un ejemplo de cómo podemos deleitarnos con los sabores naturales de los frutos europeos.


Un refrescante sorbete de fresa es la manera perfecta de gozar el calor del verano, el dulzor particular de las fresas alemanas, que pasan del huerto y de ahí a la tienda, es especialmente exquisito en forma de sorbete. Otra fruta favorita para este postre son las naranjas griegas, que dan un gusto cítrico perfecto para disfrutar en la playa o en cualquier lugar. La producción de fruta en España, uno de los centros de cultivo frutal de mayor rendimiento de la UE, da como resultado muchos de los suculentos y jugosos ingredientes usados en los sorbetes más tradicionales. La sandía y las nectarinas mezcladas con menta son la unión perfecta de color y frescura en un crocante barquillo.

Clásicos invernales

Si lo tuyo son los clásicos, sin duda eres fan del helado de pistache. Las nueces aparecen en un sinfín de sabores de helado, pero el pistache es el sabor elegido por los paladares que disfrutan la intensidad de las nueces con una pizca de sal. El pistache es un ingrediente típico de Italia gracias al cálido clima de toda la península que hace tan exitoso su cultivo.


Otro ejemplo es el helado de nuez elaborado con auténticas nueces rumanas de la más alta calidad provenientes de las regiones más calurosas del país, las cuales le brindan a una profundidad de sabor sinigual. Las castañas portuguesas o españolas, que se dan en las zonas calientes y húmedas, hacen otro helado perfecto para la temporada de otoño e invierno. La originalidad de estos sabores nos inspira a probar nuevas combinaciones que pueden acompañarse con chocolate o algún licor.


El sabor del whiskey irlandés, por ejemplo, añade un calorcito especial que contrasta con lo frío del helado. El whiskey irlandés cuanta con una protección de indicación geográfica que garantiza que al menos uno de los procesos de elaboración se ha llevado a cabo en Irlanda. Europa tiene una amplia variedad de licores que pueden complementar cualquier sabor de helado, así que no es extraño que existan tantas fusiones disponibles.

Fusión de sabor

La mezcla cultural ha creado nuevos sabores y recetas que resaltan los ingredientes locales favoritos de los mexicanos. Los clásicos de siempre son recreados con ingredientes europeos y especialidades mexicanas o licores nacionales. Un delicioso ejemplo de esta fusión es el Cioccolato all’azteca, un helado elaborado con chiles, chocolate oscuro belga y miel, lo que le infunde un exótico sabor para desatar una verdadera orquesta en tu boca.


Otro sabor que se ha popularizado es el gelato de aceite de oliva, su garbo mediterráneo y notas ácidas lo hacen ideal para disfrutar en cualquier temporada. También existe el gelato de aguacate que ofrece lo mejor de dos mundos, mientras que sabores como la crema de tequila y el mezcal de flor de Jamaica son opciones cada vez más presentes en las gelaterias de todo México. Estas novedades son el resultado de la unión de los ingredientes mexicanos con las tradiciones europeas, fusiones únicas para disfrutar esta primavera.

Un gusto a prueba del paso del tiempo

Los tradicionales sabores de helado de la UE han trascendido a través de los años. Sus recetas han pasado de generación en generación y mantienen los exquisitos secretos de su gran legado. La autenticidad de las antiguas recetas, los sabores tradicionales y la calidad de sus ingredientes te transportan a lugares y momentos inolvidables, dondequiera que te encuentres.

Si quieres conocer más sobre el gelato europeo, su calidad y tradición, te invitamos a visitar bocadosdeeuropa.mx. Síguenos en @bocadosdeeuropa en Facebook e Instagram.