Dulces tentaciones, de Europa a tu mesa


Por: Liliana Hernández

Foto: Cortesía


A quién no le gusta el chocolate, mejor aún si viene de otros lados verdad!!!


Hace mucho tiempo, el chocolate era una fuente de energía para los mayas. Hoy, gracias a los procesos europeos, el chocolate se ha convertido en un elemento básico de las artes culinarias del mundo entero. Actualmente, existen más de 12,000 empresas europeas que producen y distribuyen chocolates, galletas y confitería.

Todo empieza con la importación de granos de cacao a la Unión Europea (UE). Una vez allá, son verificados y certificados. Los granos viajan por un trayecto controlado desde Centroamérica hasta el puerto de Ámsterdam, en donde de acuerdo con las normas de la UE las marcas y artesanos deben elegir los mejores granos de cacao para alcanzar los altos estándares de calidad que los consumidores aprecian.

Luego, los maestros chocolateros se concentran en la elaboración y comienzan con la torrefacción de los granos. ¿Será chocolate blanco, amargo o con leche? Todo depende del porcentaje de cacao que diga la receta.


En la UE, esto lo determina un estándar específico por producto. Durante la torrefacción, se presta mucha atención al balance correcto de cacao, azúcar y leche, la cual puede provenir de los Alpes o de algún pequeño productor para garantizar que la cadena de suministro sea más corta.

Después de un largo proceso, voilá: un producto de chocolate europeo de la más alta calidad y con el mejor sabor y textura está listo.

Cada país miembro de la Unión Europea tiene sus propias tradiciones que se reflejan en la manera de elaborar chocolate. Por ejemplo, en Italia, específicamente en el pueblo de Modica, Sicilia, los artesanos usan un “proceso en frío”.


El cacao, azúcar y especias se procesan a temperaturas por debajo de los 35-40 °C para que los cristales de azúcar no se derritan y queden intactos. Esto es precisamente lo que le da un aroma particular y granuloso al Cioccolato di Modica, que cuenta con indicación Geográfica Protegida, una certificación europea que garantiza su calidad.

La maestría chocolatera de Europa abarca desde las barras de chocolate que pueden comprarse en los supermercados hasta los chocolates artesanales que se elaboran en países como Bélgica, Alemania u Holanda, por nombrar algunos. Los chocolateros europeos alcanzan tal sofisticación en sus productos al combinar el chocolate con sabores como vainilla, avellanas, fresas, entre otros, que se han convertido en combinaciones reconocidas en todo el mundo. Disfrutar de unos chocolates europeos después de la comida siempre deja a todos con una sonrisa.

¿Quién quiere postre?

El chocolate europeo resalta los sabores de cualquier postre. Para celebrar una ocasión especial, preparar algo como una clásica tarta de chocolate obscuro, un manjar austríaco como la Sachertorte o una tarta de chocolate blanco con frutos rojos puede ser una gran opción.

¡Atrévete a probar un chocolate picante! Una manera diferente de disfrutarlo que sin duda te encantará, acá las instrucciones:

En baño maría, derrite una barra de chocolate polaco y añádele un poco de canela, paprika húngara y un chorrito de vainilla. Deja enfriar el chocolate a temperatura ambiente y luego agrega tus toppings favoritos, como pepitas y sal de mar. Coloca el chocolate en el congelador por un par de horas y trózalo una vez que se haya solidificado para compartirlo con toda la familia.

Si lo que buscas son sabores más delicados, derrite una barra de chocolate con leche belga, italiana o francesa a baño maría y añádele un poco de canela. Sumerge unas fresas en la mezcla y déjalas enfriar en el congelador. Acompáñalas con una copa de vino tinto búlgaro, vino rosado croata o disfrútalas por sí solas.

La mejor fusión culinaria

Además de poder disfrutar del chocolate europeo por sí solo, este mes podría ser la oportunidad de experimentar con este maravilloso ingrediente en toda clase de platillos como:

  • Chocolate caliente, una bebida en la que algunas veces se usa canela o chile para resaltar el sabor aterciopelado del chocolate. La combinación de chocolate amargo belga con especias y chiles mexicanos harán que cualquier día sea una fiesta. Si prefieres algo más sutil, prueba el intenso sabor del chocolate italiano. Los chocolateros europeos manipulan los porcentajes de cacao en cada receta con el fin de crear sabores y texturas únicas para cada producto. ¿Quieres deleitar tu paladar con un toque europeo en tu desayuno? Prueba nuestra receta favorita de chocolate caliente con un toque europeo y acompáñalo con una esponjosa concha.

  • Los churros, el clásico postre de España, normalmente se acompañan de una salsa de chocolate que crea un buen contraste con la textura crocante. Para darle un toque especial, el chocolate español Jolonch ofrece una gran variedad de sabores y tiene un delicioso sabor, ideal para satisfacer el antojo de todos. Su calidad inigualable y bouquet de especias son la combinación perfecta para cualquier celebración romántica.

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